Bueno quizás deba comenzar diciendo que tengo un Alef en mi casa, o para otros sería un Aleph, da igual… al regresar meditaba en el transporte colectivo, o micro, sobre lo que es ayudar a otros seres humanos, escuchaba a radio head… meditaba sobre porque me gusta mi pega, eso de ver y ayudar a otros en sus procesos de cambio, esto de acompañar es lo mas gratificante, eso me gusta, el ver y sentir que el otro cambio a tu lado y que lo viste hacerlo, uf…
Eso mas radiohead, o cabezales, me hizo al bajar del micro llegar bailando a la casa, disfrutando del frío, disfrutando de la música, disfrutando de la luna, disfrutando del baile, sin preocuparme de que me vieran, bueno por el frío nadie estaba en la calle así que da igual, al llegar a casa el Alef no me reconoció, seguramente mis bailes y ruidos le extrañaron no era su “amo” quien llegaba. Bastó que asomara mi cabeza para que supiera quien era, y mi Alef hizo la fiesta de todos los días y corrió.
Como había llegado un ser distinto este día, no hizo lo habitual, o sea las vueltas medidas al ritmo de los pasos de quien llega le quedaron cortas, porque esta vez alguien estaba jugando con el Alef, con cabezales en mis oídos continué bailando, esta vez con el Alef, quien poco entendía mis gemidos y extraños movimientos, incluso choco conmigo, estábamos contentos, el por jugar con alguien y yo por lo bello de todo… del descubrimiento, de estar ahí, de tener un Alef…